A salto de mata

Mi foto
Nombre: Karenina
Lugar: Spain

Este es el "diario de una múltiple". Un ser despistado y con tendencias melancólicas que se alternan con escasos momentos de euforia. Una psicóloga que no cree en la psicología, lectora empedernida, fumadora compulsiva...y que ha empezado a escribir sólo como pequeña terapia

jueves, noviembre 10, 2005

Los pequeños regalos de la vida

Tanto tiempo sin escribir...no creo ser capaz ya de hacer un post medianamente agradable para mis amigos (si es que aún queda alguno que se pasee por aquí). Pero hoy me sentí con ganas de nuevo de ponerme ante el teclado. Ayer la vida me hizo un pequeño regalo, de esos que te hace de vez en cuando, cuando menos los esperas, y que te llenan de felicidad.

Un amigo me ofreció ir con él a un concierto de Pablo Milanés. Se celebró en un teatro pequeño, con poca gente...todos los asistentes eran fans incondicionales, con lo que el respeto, el silencio, el aplauso, acompañarlo cantando, todo era real, lleno de un sentimiento de melancolía, felicidad, ternura, que nos embargaba a todos. Lloré de emoción, algo que no hacía en mucho tiempo. Canté, aplaudí, disfruté con el pianista (oh, qué maravillosas manos tenía el chico del teclado. Para una aficionada al piano como yo, escucharlo era lo más cercano que he conocido a estar en el paraíso).

Después del concierto me fui a tomar un vinito y a cenar con este amigo delicioso. Charlamos del concierto, de política (tema en el que somos opuestos, pero nunca llegamos a acalorarnos ni a perdernos el respeto), de otros cantantes, de libros, de cómics (una de sus grandes aficiones), de Juan (el que todavía es mi novio pero que a ninguno de mis amigos les gusta)...Me sentí feliz y reconfortada.

No pensaba ya retomar el blog, de hecho estoy escribiendo a toda velocidad y sin pensar en absoluto lo que escribo. Pero se lo debía a él. Por regalarme ese concierto, que supuso una caricia para mi alma; por estar conmigo cuando lo he necesitado; por soportar mi mal humor de los últimos días; por no saber quererlo como se merece; por ofrecerme todo lo que tiene, todo su cariño, su gran corazón. Y, porque, aunque he llegado a hacerle daño, me lo ha perdonado siempre.

Recordando una frase de una canción de Milanés "nunca pide nada a cambio de lo que da. Gracias J. por un día inolvidable, eres estupendo. Ojalá la vida te sonría de nuevo; tienes mucho que ofrecer, lo sabes, no dejas que te hieran de nuevo, aunque...vivir es eso, sufrir en ocasiones, ser feliz en otras.

Sé feliz grandullón. Y ustedes, sean felices. Gracias por seguir visitando el blog, a pesar de mis largas ausencias. Creo que voy a retomar mis escritos diarios, aunque el tiempo sea cada vez más escaso, y la vida más complicada. Os he echado de menos a todos y creo que os necesito. Gracias de nuevo chicos.

martes, octubre 11, 2005

Una ausencia demasiado larga

Hola a todos, y gracias por preocuparos por mi ausencia. Ni siquiera he entrado a mirar si había algún comentario en el blog. No tengo perdón. El motivo de no haber aparecido por aquí es...¡el amor!. ¿Recordáis al amigo estupendo de nuestro enanito ex-fraile?, seguro que sí; estamos saliendo juntos y ocupa todo mi tiempo. Entre vivir en una nube (y hay qué ver qué agustito se está en ella), ocuparme de mis cosas e intentar simplificar un poco la suya que es demasiado agitada...se va el día.

Todos los días me digo que debo sentarme y hacer un post, pero acabo agotada la jornada, y me siento incapaz de escribir nada. Esta semana pasada he estado con él en Barcelona y he visitado un par de editoriales con un escritor de allí (que algún lector creyó que era un personaje fruto de mi "rica" imaginación). No sólo fue un viaje delicioso por estar con mi amor si no también por ver a esa persona que se ha convertido en un gran amigo. Y advierto...ya tenemos varios personajes para un libro. Tal vez alguien se sienta reconocido si cae en sus manos. Pero demos tiempo al tiempo, porque todo está un poco en el aire.

Hoy escribiré un texto cortito (o eso espero); después de tantos días es difícil volver al teclado. Sólo quería deciros que me siento feliz; al fin tengo una historia en la que hay lealtad, amor, complicidad, confianza, armonía, necesidad, seguridad, humor y más amor. Quiero que esto dure. Sé que cambiará, que no todo será perfecto (tengo 37 años, supongo que eso lo tengo bien aprendido) pero voy a hacer lo posible porque funcione. Esta vez no es un amor confuso, ni arriesgado, no es complicado ni doloroso (si bien creo que todos los amores, los que lo son de verdad, tienen algo de doloroso).

No quiero que se rompa, que se agote, que se muera, que se venga abajo. Pretendo que dure, que vaya cambiando, que evolucione hacia otra cosa diferente como sucede siempre...pero, Dios mío, que no termine. Me ha devuelto las ganas de vivir, de hacer cosas, de cuidarme, de cuidar de los otros.

Hoy he cumplido y el post es corto. Pero, al igual que he contado mil penas en este blog, os debía contar que me siento feliz. Voy por la calle riéndome sola como una adolescente. En el próximo post os lo describiré.
Feliz día a todos, y gracias de nuevo por interesaros por mi ausencia.

(Nota a pie de página: el chico que entró a robar en casa sigue en prisión y me siento culpable por ello...hasta he intentado quitar la denuncia para que lo soltaran. Soy un poco ridícula; una vez celebrado el juicio y con las pruebas que hay de nada sirvió mi intento. Ojalá lo liberen pronto, dormiría más tranquila, creo que ya ha cumplido suficiente condena para lo que hizo ¿no os parece?)

viernes, septiembre 16, 2005

Calumnia, que algo queda


Esta frase se la oía constantemente a mi madre cuando era niña. Nunca permitía que habláramos mal de nadie, porque nos decía que aunque fuera mentira lo que decíamos, quedaría en la memoria de la gente, y más de uno nos creería. Pues sí, mamá, tengo que darte la razón.

Quien haya seguido el blog, recordará a la querida vecina "arsénico por compasión", la reportera más dicharachera del barrio, como la llamó Deckard. A más de uno le inspiró ternura este personaje que incluí en mi bestiario particular. De hecho yo misma sentía por ella cierto aprecio y hasta compasión. Pero...ya no. Ahora soy yo el blanco de su lengua afilada y difamadora. ¿La última noticia que ha comunicado a quien la haya querido escuchar? eso sí, con su aire solemne de gran señora y con absoluta seguridad en lo que dice. La vecina que tiene la terraza llena de plantas, sí, sí, la chica que vive sola, "Ay, qué disgusto, vamos a tener que hacer una reunión de comunidad porque es una meretriz. Recibe hombres en casa". Contando esto corro el riesgo de que alguno de vosotros crea que lo soy, aunque la verdad es que lo dudo. La vecina de las plantas soy yo. No le ha parecido suficiente decir que soy una cortesana (me ahorro pronunciar la palabrita que ha dicho ella) si no que, como en ocasiones he tenido que atender a alguno de los chicos que están a tratamiento con metadona, ha decidido que yo también tomo metadona "y a saber si no se pincha también".

Tendré que ir a hablar con ella para pedirle que deje de difamarme, pero no sé cómo abordar el tema. Dado que le parecen raros mis horarios, que me ve bien vestida, y que no tengo marido...hala, ya está, soy una chica de alterne. No lo soy, por suerte no lo necesito, pero la pena es que no sé de dónde ha sacado que recibo hombres en casa, qué más quisiera yo, con lo poco que ligo...Supongo que ve a mis amigos cuando vienen a tomar algo conmigo a casa, y de vez en cuando nos juntamos unos cuantos en la terraza a tomar unas botellas de sidra, pero no solemos armar follón, y además hay gente de los dos sexos.

Jamás he tenido que pasar por semejante situación, y siento hasta vergüenza de ir a pedirle explicaciones. Por supuesto que no soy una santa, pero no tengo comportamientos que no sean los normales de una persona de mi edad. Trabajo, salgo de vez en cuando, he tenido novios, recibo amigos en casa...vamos, conductas aberrantes ¿no creen?. Supongo que será mejor que me dedique a hacer vestiditos de ganchillo para los santos de la parroquia, a los que ella tanto quiere (lleva tantos colgando del cuello que se está quedando encorvada por el peso). Esa es su caridad, va a misa diaria pero difama a al gente alegremente, sin importarle las consecuencias.

Feliz día. Voy a comprarme unas agujas de ganchillo y ponerme a la tarea. Lo monísimo que va a quedar su adorado San Antonio con el vestidito que le voy a hacer (¿tiene que ser marrón? no sé, se lo preguntaré a la "arsénico"). Aunque no creo que le guste mucho que una hetaira teja vestidos para sus santos (da igual, tampoco sé tejer...). Y me repito, cristobenditoquépaís

miércoles, septiembre 07, 2005

Con la Iglesia hemos topado



Después de tantos días sin abrir mi blog estoy un poco despistada. No sé por dónde empezar. Os daré primero noticias del asaltante. Sigue en prisión, y el nuevo juicio, que tenía que haberse celebrado ayer, se pospuso porque la policía no envió el informe de huellas. Así que de nuevo el martes que viene me pasaré la mañana en el Palacio de Justicia, oyendo una y otra vez la frase más repetida esta semana por todos los abogados de Asturias "vaya cojones tienes, chica". Si la oigo una vez más será a mí a quien detengan por agresión. Dejo el tema.

Sigo con mis "historias de la vida cotidiana". Que alguien me diga que las cosas que me suceden son normales, que le pasan a mucha gente todos los días, porque ya me parece que esta vida mía no es muy habitual. He conocido a un chico por Internet (sí, he ligado por Internet, qué queréis, en esta ciudad y a esta edad pocas opciones quedan). Chateamos varias veces, me pareció educado, inteligente, encantador y atractivo. Por fin el viernes nos citamos...ay, ahora viene lo peor. ¿Cómo lo cuento para no ser mala?. Bien, da igual. Empezaré por el tamaño.

Yo fui muy mona, con mis sandalias de tacón. No lo tenía que haber hecho, es bajito, bajito, más que bajito, es casi enanito, incompleto. ¿Soy mala? No sé, pero era como llevar a mi lado un juguete. Sentado estaba estupendo, pero cada vez que nos levantábamos...¡ay Dios mío! es del tamaño de una Nancy. Pero aún hay más. Ha sido fraile durante diez años. Me pareció por la forma de hablar y por los gestos que tenía algo raro, y pregunté, en broma, si había sido cura. ¿Para qué preguntas Karenina? cura no, dominico sí. Esto es el colmo. Surrealismo total.

Por favor, decidme que estas cosas son habituales. Que a la gente le entra a robar mientras duerme un gigante que se lleva sus fotos, que las chicas ligan con enanitos exfrailes, o que las dejan por otras que ni siquiera conocen. Doy mi palabra de honor de que no tengo alucinaciones, todo es real.

¡ Y que esto pase en Oviedo! si llego a vivir en una ciudad grande no sé con quién daría, seguro que con un terrorista islámico, con un asesino a sueldo, me atracaría una banda de bosquimanos, o vete a saber qué...

Voy a poner orden en mi casa, que está peor que Beirut en los malos tiempos (esto ya empieza a ser habitual). Gracias por los comentarios. Y si alguien me dice cómo protegerme de los spam, antes de que me invadan también como me avisa Nepomuk lo agradecería.

Un abrazo. Que tengáis buen día.

viernes, agosto 26, 2005

Eficacia policial


Continúo con lo que Nemecio llama "el asalto surrealista". Tiene toda la razón, a mí misma me resulta como un sueño. He pasado por el scanner la denuncia, pero tengo que eliminar mis datos personales antes de ponérosla. Aclaro que el asaltante es portugués y negro, totalmente negro, no mulato ni simplemente de piel oscura, aunque para el caso da igual qué color tenga su piel.

Sorprendente la eficacia de la policía. Al día siguiente del asalto ya lo habían detenido, y rápidamente me llamaron para entregarme mis cosas, excepto el dinero, claro está. Debajo de su ropa el hombre llevaba puestas prendas mías: un polo blanco de Lacoste (que le quedaba casi como un sujetador, dada la diferencia de altura) y un pantalón de chándal blanco (que también le quedaba diminuto). Dentro de su ropa interior estaba una de las fotografías que se había llevado de mi casa; esa fue directamente a la papelera, no quise recuperarla, ni tampoco la ropa, que pedí que se la dejaran puesta, yo ya no la quería para nada.

Con toda su cara le dijo a la policía que había entrado con la intención de "hacerme el amor" (esas fueron sus palabras exactas) pero que como no me despertaba no le apeteció. Y todos diciéndome "qué cojones tienes, chica, de buena te has librado por hacerte la dormida". Fue puro instinto de supervivencia, porque me he mirado detenidamente y no, no tengo cojones; sangre fría sí, toda.

Hoy se ha celebrado un juicio rápido, en el que no tuve que ver al asaltante porque así lo solicité. Permanecerá en prisión hasta que se celebre un nuevo juicio el 9 de septiembre; consideraron que soltarlo me ponía en peligro. Yo no pensé que tendría que pasar por otro juicio, pero su abogada rechazó la pena que se le imponía, y como yo fui sin abogado...¿Por qué? porque me avisaron ayer de que hoy tenía que ir al juzgado, y no tuve tiempo a pensar en conseguir un letrado, ni tampoco creí que fuera necesario.

Probablemente os lo he contado todo un poco liado, pero aún estoy bajo los efectos de una fuerte tensión. Me tranquiliza saber que está en prisión y que no merodeara por aquí en una temporada. Además se cumplió mi petición de que el caso no apareciera en la prensa local, me asustaba la idea de que mi madre lo leyera y la pobre se disgustara.


Gracias a todos por los comentarios. Me alegra que Nemecio e Isabel se hayan entendido. Un abrazo.

martes, agosto 23, 2005

Un enorme negro en mi cuarto


Esta mañana, a las 8.30, me he despertado porque sentí ruidos en mi cuarto y me pareció que había luz. Cuando abrí los ojos creí que estaba soñando, un negro enorme me miraba fijamente. Suena increíble, pero es cierto, en cuanto fotografíe la denuncia os la pongo para que nadie vuelva a llamarme fantasiosa.

Había leído en la prensa que ahora entraban a robar en las casas aunque hubiese gente dentro, y que lo mejor era no moverse y fingir que se seguía durmiendo. De modo que eso hice. Con el corazón saltando como un loco, dije "ay papá déjame seguir durmiendo", me tapé y fingí dormir. Al rato sentí que el enorme negro se iba (sé que es políticamente incorrecto decir negro, pero hoy me lo permito, aún me tiembla todo el cuerpo) llevándose mis llaves de casa, del coche, el móvil, la cartera con todos los documentos, fotos y una prenda de ropa interior. El resto del botín lo dejó en una mochila en el estudio.

Cuando reaccioné llamé a la policía. Llegaron a casa y me preguntan qué había ocurrido. Les digo que al despertarme me encontré un hombre en mi cuarto y que me había robado. Su primera respuesta fue "¿y no sería su novio?". Sí, claro, no te fastidia, llamo a la poli porque está mi novio en mi cuarto. Me entró una indignación terrible, hasta que me tomaron en serio y se encontraron todo lo que había revuelto.
Por suerte dejó huellas en el teléfono fijo, en una caja de caramelos, en la ventana, en la puerta...vamos por toda la casa. Además con mi descripción, una nota que dejó escrita en portugués y el detalle de llevarse mis fotos saben de quién se trata.

Ahora no puedo salir de la casa hasta que no llegue el cerrajero a cambiar la cerradura, no tengo ningún teléfono porque todos están grabados en el móvil, mis tarjetas de crédito anuladas, ni un duro en el bolsillo, el tabaco a punto de acabarse, no puedo ir al garaje a mirar si mi coche sigue allí, y además me invade una sensación de irrealidad que me impide hacer nada que no sea quedarme sentada fumando.

Para tranquilizarme del todo, la policía- que debo reconocer que vino muy rápido y los de la científica fueron encantadores- me dice que se trata de un loco, y que hice bien fingiendo dormir, porque podría haberme atacado. No imagináis lo tranquila que estoy.

Es la segunda vez en un año que me roban en casa. A este paso me convertiré en una indigente.
Un abrazo a todos. Que tengan un día mejor que el mío. Cristobenditoquépaís.

lunes, agosto 22, 2005

Dacha



La pareja de Madrid sigue por Asturias, y me están regalando algunas de las mejores veladas del verano. Me he reído con ellos hasta que me dolía la tripa y los pómulos (sí, cuando me río a carcajadas durante mucho rato acaban doliéndome los pómulos). Algunas de las anécdotas que cuentan son dignas de reproducir aquí, pero no sé si les gustaría que lo hiciera. Pero no me resisto a contar lo que nos sucedió anoche, porque es surrealista, me recordaba a una película de W. Allen.

Voy a intentar ser breve, que me enrollo tanto que luego ni yo misma sé de lo que estaba hablando. Fuimos a cenar a una sidrería (lo habitual, lo sé) y luego nos llevaron en su coche a recoger el de N. que estaba aparcado bastante lejos. Se bajaron a despedirnos, dejando las llaves del contacto puesto y a Dacha, la perrita, dentro. El animalito se puso tan nervioso al vernos a todos fuera, que empezó a dar saltitos y pisó el cierre centralizado del coche. Imaginaos el panorama. Una mujer embarazada y los otros tres medio borrachos, saltando alrededor del coche como monos, tocando en los cristales, y diciendo "Dacha, bonita, salta" "Vamos, Dacha, pisa el botón". Todo esto acompañado de nuestros ataques de risa, sobre todos los míos, que por alguna razón siempre me río cuando hay algún contratiempo de los que sé que tienen solución (probablemente soy un poco estúpida). El caso es que tras casi media hora de dar vueltas al coche, con la pobre Dacha muy nerviosa, porque lógicamente no entendía porqué la teníamos encerrada en el coche y dábamos vueltas a su alrededor diciéndole bobadas, ya cansados de llamar la atención de todos los que pasaban por allí y viendo que no había otra solución, N. y R. se dirigieron al hotel a por las llaves de repuesto.

Hubo algo bueno dentro del fastidio de tener que salir de la ciudad para ir a recoger las otras llaves por un camino de cabras. E. y yo tuvimos tiempo para charlar un rato a solas, algo de lo que ya teníamos ganas los dos, y que me resultó muy reconfortante.

Hoy se van, los echaré de menos mucho. Y también echaré de menos a Dacha. Ellos se fueron de boda el sábado y yo me quedé a su cuidado, encantada de la vida. A pesar de que tiene miedo a la gente, después de un rato logré que se dejara acariciar, incluso que me diera besitos. Lo malo es que para lograr el acercamiento le fui dando golosinas (de perro, eso sí) y ayer me comentaron que no sabían que le pasaba a la perrita, que llevaba todo el día con diarrea. No me atreví a confesar todas las golosinas que le había dado. Espero que me perdonen.

Conclusión: si dejan a un perro dentro del coche, saquen las llaves, porque puede sucederles lo que a nosotros. Si me llega a suceder a mí estoy perdida, porque nunca sé dónde están las llaves de repuesto (¿las tengo? ni idea)

Un abrazo y que tengan un feliz día.

viernes, agosto 19, 2005

La historia de Anfitrión


Ayer llegaron unos amigos de Madrid, un matrimonio (con bebé incorporado en la barriguita de mamá) y su perrita. De nuevo, como cuando vino Deckard , voy a hacer por unos días de cicerone y de anfitriona. No soy una buena cicerone, creo que ni siquiera recuerdo la fecha aproximada de construcción de los edificios históricos de la ciudad, aunque he hecho el esfuerzo de mirar algunos libros para refrescarme la memoria. Sin embargo creo ser buena anfitriona, me gusta cuidar a los que tengo cerca, y hacer que se sientan a gusto. No les hablaré de mis visitantes demasiado, porque no debo hacerlo, pero puedo hacer algunos apuntes. Él, que es a quien conozco más es un hombre renacentista; además de su trabajo como científico, es pintor y músico (ante tantas cualidades me siento empequñecida, yo no sé ni coger un lápiz, así que aún menos un pincel). Ella es una mujer dulce, encantadora, de una educación exquisita, sonriente...Y la perrita, ¿qué puede decir una amante de los animales como yo? es deliciosa. Me encanta esta pareja.

Dado que este verano me ha tocado hacer varias veces de anfitriona se me ocurrió contarles la historia de Anfitrión. La leí hace tiempo en un cómic de Mauro Entrialgo, y tal y como la leí allí se la voy a relatar. Tal vez sea ya conocida por todos y sólo haga que repetirme, pero me resultó divertida, de modo que la contaré igual.

Anfitrión era un rey griego, casado con Alacme, hija del rey de Tebas. Aprovechando que Anfitrión estaba guerreando por ahí, Zeus tomó su forma y se presentó en casa de su esposa. Hicieron el amor durante toda la noche (el muy astuto de Zeus hizo que la duración de esa noche se triplicara). El hijo que nació de esa unión fue Hércules. Esa es la historia; el caso es que en la actualidad utilizamos la palabra anfitrión para hacer referencia al que acoge amablemente en su casa a las personas, pero el Anfitrión original convengamos que lo hizo a su pesar. Así que ¡cuidado!, sean buenos anfitriones, cuiden bien de los amigos que se alojen en sus casas, pero que no tomen más que aquello que les queremos dar y no ofrezcamos en exceso.

Feliz día a todos. Sean buenos.
Ah, por cierto, Jersy, ya he podido hablar con Ch. y he escuchado su versión de lo hechos. Él reconoce abiertamente que está feliz con L., pero que quiere volver a sentir la revolución del organismo que sentía cuando se enamoraba de jovencito. Supongo que esta chica, con sus pocos años y su boca abierta ante cualquier tontería que diga él le producirá esa revolución. Él verá lo que hace, yo no arriesgaría una bonita relación por ir tras ese canto de sirena, ¿tú qué opinas?.

miércoles, agosto 17, 2005

La historia de Ch. y P.


Esta es una historia real, que está sucediendo en esta semana, y al parecer hoy ha llegado al punto culminante. Ch. es el varón y P. es la mujer. Hace poco que se conocen, pero su historia de amor llevaba camino de convertirse en algo precioso. No, no soy la protagonista ni me lo estoy inventando (a pesar del anónimo que me llama fantasiosa).

Los dos rondan los cuarenta años, tienen gustos parecidos en cuanto a música, lectura, cine, incluso comidas. A ninguno le gusta la televisión, ni nadar en la piscina. Se miran con ternura, se acarician sin pudor, duermen juntos todos los días; él parecía tener ojos sólo para ella y ella sólo para él. Son buenos amigos, se ayudan, se aconsejan...Tal vez es pronto para hablar de amor, pero están sentando las bases de una relación que a mi modo de ver puede ser larga y gratificante para los dos. Me parece que serían dos buenos compañeros de vida.

A pesar de tantos momentos maravillosos como comparten, de que no les apetece separarse ni un sólo minuto al día, salvo el tiempo imprescindible para ir a trabajar, Ch. ha decidido que esta no es la historia que él quiere. Escuchó un canto de sirena, proveniente de una jovencita a la que no conoce de nada, con quien sólo ha hablado una vez durante quince minutos, y salió corriendo tras ella. Su explicación es que quiere volver a sentir los nervios y las contracciones en el estómago que sentía de chico cuando se enamoraba, y que eso no lo siente con P.

Como buenos amigos, todos tenemos un consejo para ella. "Sé alegre con él, comprensiva" "sé amistosa, no te hagas la víctima, no te comportes como una energúmena". Por supuesto está muy dolida, y no nos hará ningún caso. No puede estar alegre, no tiene porqué ser comprensiva ni amistosa, y acabará comportándose como una energúmena. De lo único que estoy segura es de que no se hará la víctima, no es su estilo. Los amigos varones le recomiendan paciencia, le dicen que se cansará de la novedad y volverá. Por desgracia la paciencia no está entre sus virtudes.

¿Cuál se supone que es la actitud correcta ante esta situación? yo no sé decírselo. No puedo decirle que espere a que él se canse de la otra, cuya principal ventaja sobre P. es la novedad, o a que sea la jovencita la que se canse de Ch. Lo cierto es que no sé que aconsejarle, lo único que me apetece es llamarlo gilipollas y palabras aún más groseras. Pero intento ponerme en su piel, pensar porqué lo hizo, y puedo incluso llegar a entenderlo. Y, aunque lo entienda, es a P. a quien defiendo, porque la quiero, porque es estupenda, porque no se merece un abandono así, y porque él no le llega ni a la suela del zapato.

Te estrellarás en tu nueva vida Ch., lo sé. No tendrás la complicidad y el cariño del que disfrutabas y no supiste valorar. Pero tú P. tendrás suerte, porque hay algo que sabes hacer muy bien, y que el tiempo me ha demostrado que muy poca gente sabe: amar. Sabes querer como pocas, y eso te ayudará a encontrar a la persona adecuada para ti.

No sé aún si este es el final de la historia o es sólo un paréntesis. Si continúa se lo contaré. Como soy incapaz de darle ningún consejo, si a alguno de vosotros se os ocurre alguno será bienvenido, y se lo haré llegar a P.
Cada día que pasa creo que entiendo menos a los hombres.
Un abrazo, disfrutad el día.

lunes, agosto 15, 2005

Explicando mi ausencia de siete días.

Supongo que debo una explicación por no haber escrito ni respondido a los comentarios durante siete días. Hay una buena razón para que no lo haya hecho. He recibido la visita de Deckard, del blog "Blade Runner Blues". Se ha quedado en casa y, al menos yo, he estado encantada con él aquí. Estaré atenta a lo que él escriba sobre su visita para ver si opina lo mismo. Me disculpo también por no haber visitado el blog de ninguno de mis amigos. Prometo comenzar mañana con las visitas.

Como no podía ser de otra manera, además de charlar un montón, dado que sólo nos conocíamos a través del blog, hemos tomado sidra (sí, me repito, pero esto es Asturias, no iba a venir aquí y no tomar sidra), salido a cenar y a comer, algún que otro vinito e incluso un par de chupitos. Le he pedido permiso para escribir este post, y como me lo ha dado voy a contar lo que me ha parecido. Me resultó un hombre encantador, educado, inteligente, muy amable, y un visitante muy cortés y grato. Hay gente que cuando se queda en tu casa te hace sentir incómoda, él no. Al contrario, la sensación es que ya lo conocía de toda la vida. En fin, que mereció la pena conocerlo. Sé que a la dama blanca le alegrará esta visita. Pero que nadie se llame a engaño. Él está empezando una historia con una chica, y yo estoy en una situación similar, de modo que ha sido simplemente una visita de amigo (lo digo más que nada por ti, damita, que tenías mucho interés en que nos conociéramos. Un poco brujita sí eres, porque acertaste, nos conocimos y pensamos continuar la amistad).

Es sorprendente el mundo del blog. Cuando lo empecé era mi pequeña terapia para salir de un bache; pero gracias a él he conocido un montón de gente interesante, buena, que te animan cuando estás triste y se alegran cuando estás bien. A mí me sucede lo mismo; hay bloggers a los que he cogido cariño y me afectan sus cosas como si les estuvieran ocurriendo a mis amigos de toda la vida.

Creo que en este blog hay un buen ambiente, puede gustar lo que escribo o no, puede haber lectores que estén de acuerdo con mis opiniones y otros que las rebatan. Eso es normal, pero lo que no voy a tolerar es que alguien que deja sus comentarios como anónimo insulte a las personas que me leen llamándolos "lameculos" (por favor chico, qué palabra tan grosera). Ya he dicho más de una vez que dado que el blog es mío puedo escribir de lo que me da la gana, y si permito comentarios es también para que quien lo lea pueda opinar lo que quiera. Así que por favor, anónimo, métete con lo que escribo si te parece, pero no vuelvas a insultar a quien me lee. Si no te gusta el blog, porque me quejo demasiado como tú dices, no entres. Y si lo haces, guárdate las expresiones groseras y los insultos, esos no los permito. No borré tus comentarios porque supongo que tú mismo te avergonzarás de lo que has escrito; pero la próxima vez que seas soez, los borraré. Te repito, el blog es mío, y hago con él lo que me de la gana. ¿Lo has entendido?. Lo más triste es que sé de dónde viene ese mensaje, y ya que opinas así, ¿qué tal que te atrevas a firmar con tu nombre? tienes blog, no necesitas escribir como anónimo, me parece una cobardía.
Me despido, estoy demasiado cansada de tantas salidas. Mañana comenzaré a escribir de nuevo. Aunque al "anónimo" no le guste. Un gran abrazo a todos